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Atrás El Sabinar de las Blancas en el Parque Natural de Puebla de San Miguel, reconocido como bosque del año 2026

El Sabinar de las Blancas en el Parque Natural de Puebla de San Miguel, reconocido como bosque del año 2026

El Sabinar de las Blancas, situado en el Parque Natural de la Puebla de San Miguel, ha sido reconocido como Bosque del Año en los Premios Árbol y Bosque del Año 2025, en el concurso que cada año organiza Bosques sin Fronteras. 

Este emblemático enclave natural alberga numerosos ejemplares de sabina (Juníperus turífera L.) de gran valor ecológico en un área relativamente pequeña, de unas 20 hectáreas, pero de una gran concentración de árboles sobresalientes. Muchos de estos ejemplares, un total de 17 sabinas, forman parte del Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunitat Valenciana, lo que les otorga una protección especial por ley debido a su singularidad, tamaño, edad y relevancia ambiental.

La Loma de las Blancas se encuentra en el corazón del Parque Natural de Puebla de San Miguel. Toma su nombre de las sabinas albares (Juniperus thurifera) que allí se agrupan y donde a su vez, debido a la orientación de su pendiente, resplandece más si cabe, el tono claro de los recios troncos de sus ejemplares.

Las sabinas de las Blancas, (blancas 1, 2 y 3), son las más conocidas y visitadas, con edades entre los 700 y 900 años de edad, fueron antaño objeto de podas demasiado fuertes y que pusieron en peligro su supervivencia. Hoy en día, los trabajos de reforzamiento de la estructura del árbol con podas de equilibro y pequeñas actuaciones de control de erosión del suelo próximo están garantizando su supervivencia y admiración.

Las inversiones en conservación del sabinar y las acciones llevadas a cabo tanto desde la brigada de patrimonio arbóreo del Centro para la Investigación y Experimentación Forestal, el equipo de parques naturales en la Puebla de San Miguel y los servicios forestales con la especial dedicación de los agentes medioambientales destinados en aquella zona, todos ellos dependientes de la dirección general de Medio Natural y Animal, han permitido el merecido reconocimiento. 

De esta forma, con el trabajo de todos los años previos, mediante acciones de conservación, seguimiento, mantenimiento y divulgación se ha logrado posicionar el Sabinar de la Puebla de San Miguel del Rincón de Ademuz en la provincia de Valencia, en el mapa de rutas atractivas para los amantes de la naturaleza y fomenta un turismo rural-forestal en las zonas de interior de la Comunidad Valenciana

El objetivo del concurso Árbol, Bosque y Bosques Urbano del Año en España es destacar los ejemplares de árboles y bosques singulares de nuestro territorio como un importante patrimonio natural y cultural a conservar y proteger. 
Este reconocimiento pone en valor la riqueza forestal de la Comunitat Valenciana y refuerza la necesidad de conservar y proteger estos espacios y árboles singulares para las generaciones futuras. 


Eucalipto de Paiporta, en segunda posición

Asimismo, en la categoría de Árbol del Año, el segundo puesto ha recaído en el Eucalipto de Paiporta, un ejemplar igualmente incluido y protegido dentro del Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunitat Valenciana. Este árbol, situado en el cauce del barranco del Poyo, sufrió las graves consecuencias de la riada de noviembre de 2024, pero ha logrado sobrevivir. 
El concurso del Árbol, Bosque y Bosques Urbano del Año en España se creó en el año 2007, por la ONG Bosques Sin Fronteras. Años más tarde, en 2011, se creó el premio de alcance europeo Tree of the Year organizado la Fundación Alianza (Nadace Partnerství) que engloba todas las iniciativas nacionales que se han ido creando en los diferentes países.

El Sabinar de las Blancas

La sabina albar, también llamada trabina, sabina albarra, enebro y cedro de España es el árbol emblemático de la Puebla de San Miguel. Pertenece a la familia de las cupresáceas, de temperamento durísimo con gran vitalidad y longevidad con un papel importantísimo ecológico, así como asociado a los múltiples usos a lo largo de la historia humana en la vida rural de estas zonas de interior. 
  
Las sabinas catalogadas tienen grosores de tronco que van desde cerca de un metro hasta casi dos de diámetro, y alturas entre 5 y 12 m. La edad podría clasificarse como su valor más destacado. Y aunque se echan en falta estudios científicos en materia dendrocronológica, para esta especie y zona de distribución, por suerte se cuenta con el legado de Jesús Monedero –biólogo de formación y destinado durante la mayor parte de su vida laboral como agente medioambiental en este lugar–, que hasta su jubilación se ha dedicado con mucho interés al inventario, estudio y protección de las sabinas albares del Parque Natural, y que estimó a los ejemplares que aquí se citan, una edad superior a 350 años.

Siendo como es esta una agrupación excepcional, no deja de ser una formación de bosquete abierto, una especie de dehesa, en la que las prácticas tradicionales ligadas a la ganadería extensiva deben gran parte de su razón y forma, que hoy en día admiramos. Precisamente, la desaparición de las técnicas de aprovechamiento ganadero del monte, incluyendo en algunos momentos de escasez, el ramoneo de sabina implica ahora un gran reto en la conservación de este bosquete tan especial, cuyo entorno evoluciona incrementando la cubierta vegetal, con mayor competencia por los recursos de otras especies arbóreas y arbustivas que están aumentando en número y tamaño.

Estos árboles tan longevos han visto desaparecer a los herbívoros que a lo largo de su historia les han acompañado. Y esa carencia de ungulados salvajes, domésticos o su buena combinación, marca un punto de inflexión y un gran reto para la sociedad y las administraciones implicadas, de modo que se pueda garantizar la conservación a medio y largo plazo; el mayor reto para el futuro, teniendo en cuenta a su vez los efectos también se advierten a causa del cambio climático. 

Ante este escenario, resulta especialmente preocupante el peligro que supone que un incendio forestal pueda llegar y afectar a Las Blancas.

Para afrontar estos retos, en esta loma, sobre el espacio que ocupan la docena y media de ejemplares de sabinas catalogadas, recaen diferentes figuras de protección, con posibilidad de brindar opciones desde diversos enfoques para su mantenimiento y conservación. 

Por una parte, este terreno forestal está declarado Monte de Utilidad Pública, cuya gestión corresponde a la conselleria competente en medio ambiente, en el marco normativo que establecen tanto la Ley de Montes estatal, como la Ley Forestal autonómica. 

Por otra parte, la loma de Las Blancas forma parte del Parque Natural de Puebla de San Miguel, gestionado por la misma administración autonómica. Y a su vez, estos ejemplares figuran en el citado Catálogo del patrimonio arbóreo autonómico, que también infiere un carácter protector mediante normativa y mediante la disposición de un entorno protegido para cada ejemplar, que generalmente abarca un círculo alrededor de la base del árbol que se extiende en el plano horizontal hasta 10 m más allá de la copa. Siendo a su vez la conselleria competente en medio ambiente, la responsable del seguimiento y conservación de estos ejemplares.
 

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