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Evolución de la morfología y los procesos erosivos

La erosión en las zonas mineras restauradas es una de las limitaciones más importantes para el éxito de las restauraciones, ya que limitan el desarrollo del suelo y la vegetación además del impacto en los ecosistemas acuáticos cuando este material erosionado llega a los cauces naturales.

En la restauración del proyecto TECMINE de la mina Fortuna se ha aplicado la Restauración Geomorfológica basada en el método GeoFluvTM, diseñada por el equipo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), como alternativa a la restauración convencional para reducir la intensidad de la erosión.

A continuación, y con el objetivo de valorar y comparar los procesos erosivos de este modelo, así como su impacto en el conjunto de la restauración, el equipo de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) ha realizado el seguimiento durante más de 2 años.

Hasta la fecha, las metodologías más empleadas para valorar las tasas de erosión han consistido en el cálculo del volumen de material arrastrado. Sin embargo, este dato no permite entender hasta qué punto la erosión limita el desarrollo de la vegetación y de ahí el éxito de la restauración. Por ello, en el proyecto TECMINE se ha incluido, además de la tasa de erosión (volumen de sedimentos), la densidad de regueros (m/m2) que recomendamos como el mejor indicador de los efectos ecológicos de la erosión en las zonas mineras restauradas.

RESULTADOS

Los resultados muestran que las restauraciones geomorfológicas con GeoFluv en las que se ha podido construir una topografía suave y colocar un sustrato de coluvión, son muy poco erosivas con densidades entre 0 y 0,15 m/m2 muy por debajo del valor a partir del cual se pone en riesgo el desarrollo de la comunidad vegetal (0,60 y 0,70 m/m2; Moreno de las Heras et al. 2009; 2011).

Junto a este modelo morfológico, la selección de un sustrato edáfico adecuado (tipo coluvión) es clave para alcanzar estas tasas y garantizar un correcto desarrollo del ecosistema restaurado a corto y largo plazo.

Por otro lado, apuntar que la medición de la densidad y volumen de surcos es compleja y hasta ahora limitada a mediciones en campo lo cual conlleva mucho tiempo y esfuerzo. Otras metodologías basadas en la tecnología dron con la incorporación del LiDAR son también eficientes, pero en la actualidad todavía poco accesibles debido a su elevado coste.

Puedes consultar el estudio y las recomendaciones del equipo UCM/UNIZAR en este documento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Regueros en restauración tradicional (foto de la izquierda) y erosión en restauración geomorfológica (foto de la derecha).

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El territorio forestal de la Comunitat Valenciana

El territorio forestal de la Comunitat Valenciana

¿Sabías que…?

 
 
 

El territorio valenciano tiene casi 1,3 millones de hectáreas forestales, es decir, el 56% de la superficie de la Comunitat es terreno forestal.

Esta superficie está en aumento principalmente por el abandono de superficies de cultivos agrícolas y a la colonización de éstas por especies forestales. 

Los ecosistemas forestales conviven con los cultivos agrícolas otorgando al monte mediterráneo cierto carácter agroforestal. Las propiedades forestales suelen tener parcelas destinadas a la agricultura, que complementan las escasas rentas que producen los montes. 

Pero….¿qué se considera terreno forestal?

La definición completa de monte o terreno forestal está recogida tanto en la normativa sectorial estatal (Ley de montes), como en la autonómica (Ley Forestal Comunitat Valenciana y PATFOR).

A modo resumen, son montes o terrenos forestales todas las superficies cubiertas de especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, de origen natural o procedente de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ecológicas, de protección, de producción, de paisaje o recreativas.

¿A quién pertenece el suelo forestal?

En muchas ocasiones está presente la idea de que "el monte es de todas las personas", sin embargo, los terrenos forestales, al igual que los rústicos y los urbanos son propiedad de una persona, institución o administración pública, entre otros.

En la Comunitat Valenciana el 55,2% de los terrenos forestales pertenecen a particulares, el 38,6% son de propiedad pública y del 6,2% se desconoce su titularidad.

La titularidad pública se reparte fundamentalmente entre los ayuntamientos, que poseen tres cuartas partes de los terrenos forestales públicos (76%), quedando una menor proporción en manos de la Generalitat (15,4%) y otros entes locales (8,5%).

El terreno forestal de la Comunitat Valenciana se caracteriza por estar dominado por un minifundio privado (más de la mitad de la superficie privada está formada por explotaciones inferiores a 1 ha) que, además, está fuertemente ligado e interconectado con el uso agrícola.

División en demarcaciones forestales.

La organización en Demarcaciones Forestales, responde a lo expresado en la Ley 3/1993, de 9 de diciembre en su Título II, actuando como unidades de gestión, protección, y fomento de lo forestal.

La Demarcación Forestal se plantea como la unidad territorial adecuada para llegar a un compromiso entre una escala de planificación y gestión a la vez regional y adaptada a lo local. Su función principal es la atención a la ciudadanía en materia forestal, siendo un punto de encuentro de la sociedad con la Administración.

Los ecosistemas forestales en la Comunitat Valenciana

Los ecosistemas forestales en la Comunitat Valenciana

Pinar de Pinus halepensis (Monte de Utilidad Pública V028 "Zacae", Jalance)

 

El territorio valenciano abarca un gran abanico de ecosistemas forestales, desde masas de carácter arbóreo como los pinares, carrascales y alcornocales, hasta ecosistemas no arbolados como los romerales, aliagares y coscojares, entre otros. La superficie arbolada ocupa el 54% de la superficie forestal, siendo los pinares de Pinus halepensis los que mayor superficie ocupan (72% del terreno arbolado). Las superficies no arboladas ocupan un 46% del territorio forestal autonómico, siendo la garriga o coscojar la más representada (36% de la superficie no arbolada).

A continuación se describen brevemente los ecosistemas forestales presentes en el territorio valenciano. Más información en la memoria del PATFOR.

Ecosistemas arbolados

Pinares de pino carrasco (Pinus halepensis). El carácter pionero de esta especie y su buena adaptación a las condiciones del levante ibérico, han hecho que estos pinares sean comunes en buena parte de la geografía autonómica (518.664 ha). Las masas más extensas aparecen en el sur de la provincia de Castellón, en el interior de la de Valencia y en el norte de la de Alicante. Las formaciones de Pinus halepensis son esencialmente puras en más del 90% de su superficie y la mayor parte (84%) se encuentra en estado adulto (latizal o fustal).

Pinares de pino rodeno (Pinus pinaster). Aparecen asociados a sustratos de menor basicidad. En total ocupan 19.927 ha, de las cuales más de la mitad están en la provincia de Valencia (11.430 ha) aunque Castellón tiene también una superficie reseñable (8.144 ha), mientras que en Alicante el área es casi anecdótica (264 ha). Un tercio de la cabida se encuentra en estado de monte bravo y latizal.

Pinares de pino piñonero (Pinus pinea). Tienen escasa representación en la Comunitat (1.570 ha), apareciendo fundamentalmente en la provincia de Alicante, sin embargo, hay amplias zonas en la región valenciana donde podría desarrollarse.

Pinares de pino negral y silvestre (Pinus nigra y Pinus sylvestris). Comparten territorio apareciendo en el límite occidental de la provincia de Castellón y en El Rincón de Ademuz. El pino negral está presente en 45.260 ha, pudiendo establecerse en zonas más amplias que las actuales, en las áreas montañosas del interior de Castellón y Valencia. La mayor parte de las formaciones de pino negral son pinares puros densos (80% de su superficie) y adultos (latizales y fustales). Por su parte, el pino silvestre ocupa una superficie de 6.765 hectáreas, presentando forma densa o boscosa y edades adultas.

Las cupresáceas forman bosques esteparios poco densos. La sabina albar (Juniperus thurifera) es la especie dominante acompañada usualmente por el enebro común (J. communis). Los sabinares albares vegetan en el noroeste de Valencia, destacando las extensiones de El Rincón de Ademuz, y el suroeste de Castellón (en total 4.000 ha).

Carrascales o encinares (Quercus ilex subsp. Ballota). Esta especie de increíble valencia ecológica ocupa 95.700 ha, siendo especie acompañante inevitable en muchos de los montes de la Comunitat Valenciana. Como consecuencia de los repetidos recepes por corta o fuego para el uso leñero tradicional son plantas envejecidas con los brotes juveniles (latizal y monte bravo).

Quejigares (Quercus faginea). Actualmente ocupa 5.668 hectáreas en las que se presenta como especie dominante en algunas manchas del noroeste de Castellón, apareciendo como secundaria ocasionalmente también en esa provincia y en menor proporción en la de Valencia; más al sur aparece relícticamente como acompañante en la umbría de la Font Roja, en Alicante.

Alcornocales (Quercus suber). Esta especie es eminentemente relicta, asociada a suelos silíceos. La superficie actualmente ocupada por el alcornoque (6.700 ha) se sitúa en las sierras de Espadán, Calderona y en los municipios de Llutxent y Pinet. El aprovechamiento corchero ha favorecido la forma fundamental de masa en monte alto de esta fagácea.

Ecosistemas no arbolados

La Comunitat Valenciana alberga una gran diversidad de ecosistemas no arbolados, ocupando aproximadamente el 40% de la superficie forestal total, los cuales se han agrupado según el fitoclima en: nemorales o nemoromediterráneos, mediterráneos, xerotermófilos y otros.

Los ecosistemas no arbolados mediterráneos son los que mayor presencia tienen en el territorio (443.175 ha), con más de 20 tipos de formaciones. La garriga es la formación arbustiva mayoritaria de la Comunitat Valenciana, ocupa prácticamente el 50% de la superficie no arbolada (159.578 ha), seguida de los romerales (52.799 ha).

Los matorrales o herbazales de montaña y ambientes frescos (nemorales) incluyen aquellas formaciones vegetales no arboladas situadas por encima de los 700 m de altitud. Este grupo, en el que se integran las bardas o espinares, los bojares y enebrales de montaña, entre otros, ocupa cerca de 60.000 ha.

Bajo la agrupación de matorrales xerotermófilos se incluye un número importante de comunidades vegetales dispares (53.357 ha): espartales, romerales, romero-espartales, matorrales nitro-termófilos, matorrales acusadamente termófilos y gran parte de los tomillares.

En la Comunitat Valenciana existen además 33.000 ha con ecosistemas forestales no arbolados de carácter azonal, marcados por características específicas de suelo, pendiente u otros factores diferentes al clima. Entre ellos se incluyen los matorrales asociados a suelos yesíferos, las playas y dunas del litoral, los canchales y roquedos que presentan grandes limitaciones para la vegetación o la vegetación de ribera, que supone aproximadamente el 50% de esta superficie.

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